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miércoles, 12 de diciembre de 2018

Momentos

Imágenes para recordar
La vida está hecha de instantes. Si pudiéramos reunir todos los acontecimientos que hemos vivido en un único documento (audiovisual, textual) nos sorprenderíamos al recordarlos. Nos ocurre al volver a ver fotos antiguas y vídeos, o al releer cartas que nos escribieron, ya que la mayoría de los hechos a los que se refieren están en el olvido más allá de que fueran importantes. El año 2018 está repleto de momentos memorables e inefables, y muchos de ellos están recogidos en fotos, vídeos o imágenes grabadas en nuestra memoria. A golpe de click, podemos buscar en Google los sucesos del año, pero sabemos que lo significativo para nosotros no está escrito con letras mayúsculas, ni grandes titulares, ni tampoco tiene un alto posicionamiento en Internet; puede estar capturado en una simple foto que quedó guardada en la galería del móvil, o en una breve melodía que asociamos involuntariamente a lo que ocurrió.

Dos mundos que no están ni lejos ni separados

Para terminar este año con una reflexión sobre la sociedad en la que vivimos, nada mejor que un cortometraje como Momentos (Nuno Rocha, 2010). En este breve film se aborda el tema de los "sin techo", las personas que viven en la calle sin recursos ni cobijo. En 7 minutos se cuenta una historia de amor y perdón: un mendigo duerme a las puertas de un almacén cerrado y, de repente, es sorprendido por su familia que ha logrado dar con él. Se produce una reconciliación.



Todo ha cambiado, definitivamente
En el cortometraje es sorprendente el contraste entre la persona que es y la que fue el mendigo protagonista. Antes era un joven padre de familia, con toda la vida por delante, con el amor de su hija; ahora, es un hombre destruido, sin futuro, solitario. La elipsis entre estos dos momentos, el feliz y el infeliz, nos hace pensar que algo malo pasó, algo que obligó al hombre a abandonar su proyecto vital (quizás un error, una equivocación, una fatalidad). La imagen que se proyecta en la televisión es un vídeo familiar que recoge un breve instante de navidad, los espectadores enseguida captamos la fuerza del segundo capturado por la cámara.

Los "sin techo" no son personas "sin" (pasado, familia, amigos)


EN CLASE DE ESPAÑOL
El cortometraje Momentos aborda un tema difícil, la marginación social, de ahí que el visionado sea interesante para educar y enseñar en valores. Se puede proponer a los estudiantes una serie de preguntas de reflexión antes y después de ver el cortometraje: "En tu ciudad, ¿hay personas que viven en la calle?, ¿qué lugares eligen para dormir (bancos, cajeros automáticos, estaciones de tren o de metro)?, ¿cómo reaccionan las personas ante los indigentes, crees que sienten compasión o indiferencia?, ¿por qué estas personas sin hogar no van a refugios?, ¿crees que es fácil o difícil caer en la pobreza?, ¿por qué?, ¿piensas que la navidad es una época buena para expresar los sentimientos de compasión, para la reconciliación y la solidaridad?"
Otra posibilidad didáctica que nos brinda este cortometraje es la relativa a la expresión del contraste entre el pasado y el presente en español (pretérito imperfecto / antes y presente / ahora): "¿Cómo era antes el hombre, dónde vivía, a qué se dedicaba? y ahora ¿cómo es, dónde vive, qué hace durante un día cualquiera?"

Clochard
In this short film the topic of the "homeless" is addressed, the people who live on the street without resources or shelter. In 7 minutes a story of love and forgiveness is told: a beggar sleeps at the doors of a closed warehouse and, suddenly, is surprised by his family that has managed to find him.
Dans ce court métrage, le sujet des "sans-abri" est abordé, à savoir les personnes qui vivent dans la rue sans ressources ni abri. En 7 minutes, une histoire d'amour et de pardon est racontée: un mendiant dort aux portes d'un entrepôt fermé et est soudainement surpris par sa famille qui a réussi à le retrouver.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Identidades cruzadas

No somos más que nuestras circunstancias
La identidad es un blanco móvil. En el film Mis hijos (Eran Riklis, 2014) la verdad sobre uno mismo no es más que algo negociable, que puede cambiar según los contextos y lo que las situaciones exijan de nosotros. Un árabe y un israelí pueden ser más que dos identidades irreconciliables.

En este largometraje se cuenta la historia de una metamorfosis, un cambio transformador sin vuelta atrás. Todo comienza en Jerusalén, en el seno de una familia árabe perteneciente a ese pequeño porcentaje de la población palestina que no es judía. El talentoso niño árabe Eyad demuestra que es más inteligente que los demás y cuando se hace mayor obtiene una beca para estudiar en un internado israelí. Allí se va transformando poco a poco a causa de su necesidad de adaptación a una cultura ajena, también por enamorarse de su compañera de estudios y el profundo afecto que siente por su amigo aquejado de una enfermedad degenerativa.

El carácter se puede transformar con inteligencia

El joven árabe no pierde en ningún momento la compostura, su carácter suave y reposado es una metáfora de lo que deberían ser las conductas inteligentes en un enclave geopolítico en grave conflicto. Al llegar al instituto y experimentar algunos episodios de rechazo, Eyad decide cambiar todos los parámetros de su comportamiento comunicativo propio de la cultura árabe (gestos, posturas, mirada, forma de vestir, peinado). Eyad aprende a comportarse como un israelita gracias a su novia y su mejor amigo, ambos judíos; la prueba de fuego es empezar a utilizar con éxito el documento de identidad de su amigo sin levantar una sola sospecha.


La televisión, un miembro más de la familia árabe

Son muy interesantes las escenas en las cuales se ve a la familia árabe viendo la televisión, auténtico elemento aglutinador del hogar musulmán, de hecho la película arranca cuando el padre de Eyad está arreglando la antena parabólica. La televisión es un miembro más de la familia, gracias a ella se descubre la capacidad intelectual e intuición de Eyad a través de un programa de entretenimiento, un concurso vanal que marca un hito en la vida familiar.


Como mi hijo



Por obra de un giro inesperado, Eyad decide cruzar del otro lado de su realidad: abandona su cultura de origen y cambia su identidad definitivamente. A fin de cuentas, la madre de su mejor amigo hacía tiempo que ya le consideraba como su hijo. Es emocionante el funeral del joven amigo judío, envuelto en la sábana blanca que pertenecía a la abuela de Eyad y que tantas veces le había pedido a su nieto darle un buen uso.

EN CLASE DE ESPAÑOL
Si tuviéramos que hacernos pasar por españoles sin serlo, ¿qué haríamos, además de hablar en español? ¿Qué gestos, actitudes o gustos adoptaríamos como propios? Podemos reflexionar en clase de español qué saberes y comportamientos están vinculados al idioma que aprendemos y que forman parte constitutiva del mismo tanto como su vocabulario y gramática. Estos saberes y comportamientos (saber ser, saber hacer) forman parte de la competencia sociocultural de una lengua. Gracias al visionado de escenas del largometraje Mis hijos podemos plantearnos hasta qué punto podemos adaptarnos a una nueva cultura por necesidad, incluso abandonar definitivamente la propia.

lunes, 14 de septiembre de 2015

Estereotipos juveniles al envés

Luces y sombras de la juventud
Los estereotipos juveniles en el largometraje Stockholm (Sorogoyen, 2013) están sobre la mesa: él y ella, dos jóvenes frente a frente, construyen una historia juvenil aparentemente vanal. Él es un joven treintañero, probablemente licenciado y mileurista (de ahí que comparta piso en el centro de Madrid); ella una universitaria al término de la veintena, bella y delicada. Se conocen en un alternativo local after-hours y él intenta durante horas seducir a la joven, como un experto Don Juan; ella cae en la tela de araña que se ha ido tejiendo entre risa, charla y provocación. Sin embargo, al amanecer todo da la vuelta y, lo que aparentemente parecía un pasajero episodio de pasión romántica juvenil, es un dramático auto-secuestro a todas luces sobrecogedor.


Me persigues, me persigo

En Stockholm por la noche el chico parece el "típico" chico majo y simpático, y la chica la "típica" chica arrogante y presumida; pero de día los clichés desaparecen y se ve diáfanemente lo que es de verdad cada uno de los protagonistas: un egoísta y una obsesiva cara a cara, dos antagonistas totales que se van a hacer daño mutuamente a través de un círculo vicioso con el que se inicia un thriller cuyo simbolismo es de un atractivo inusitado en el cine español.

Síndrome de Estocolmo: rehén de mí misma

Esta historia es una interesante metáfora de lo peligroso que puede ser no asumir la responsabilidad en las relaciones personales, algo que caracteriza la juventud. Instrumentalizar al otro es un riesgo, ya que una relación efímera y superficial puede volverse en nuestra contra. De ahí que el "Síndrome de Estocolmo" que da título a este film pueda ser un trasunto del hecho de que muchos jóvenes -por su inexperiencia- suelen generar sentimientos positivos hacia quienes actúan contra su bienestar aunque sin violencia.

Malinterpretarnos

EN CLASE DE ESPAÑOL
Con Stockholm podemos reflexionar sobre la posibilidad de malinterpretar las relaciones que establecemos con los demás. Es decir, que el profesor puede proponer en clase porqué a veces nos equivocamos con el tipo de relación que establecemos con las personas y no atendemos lo suficiente a nuestras intuiciones (en la mayoría de las ocasiones proceden de informaciones pragmáticas y lenguaje no verbal). Es habitual, por ejemplo, que un joven piense que otro es muy amigo suyo y súbitamente se sienta traicionado. Es por ello que Stockholm nos permite trabajar la competencia sociocultural con los alumnos de ELE a través del visionado.

PREMIOS
Premio Goya 2014 al Mejor Actor Revelación
Medalla 2014 del Círculo de Escritores Cinematográficos a la Mejor Actriz

martes, 23 de junio de 2015

Derribar los prejuicios

Cuenta atrás para construir la tolerancia

La publicidad lanza tópicos y estereotipos al mundo mediático como estrategia persuasiva. Los creativos de marketing son conscientes de que los mensajes que se elaboran sobre generalizaciones llegan a sectores sociales muy amplios. No obstante, en ocasiones la publicidad "salta al otro lado" y se posiciona de manera crítica para sensibilizar y enviar un mensaje positivo al mayor número de personas.


Animador o bailarín
En el spot de Coca-cola Derribemos los prejuicios, se expone el hecho de que las personas juzgamos "a primera vista" demasiado rápidamente a los demás, a partir de prejuicios y clichés que la mayoría de las veces son de signo negativo. El anuncio se plantea como un experimento en el cual tres personas juzgan a otras tres a partir de una imagen que observan detenidamente durante unos segundos. Cuando las personas que observan las fotos describen lo que ven, recurren a la caricaturización de la persona observada a partir de los rasgos que más les llaman la atención y más les distancian psicológicamente de ella.

Coser y bordar

¿Qué han pensado de ellos?: "dudo que trabaje", "pertenece a alguna banda de rock o punk", "es disc jokey", "gamberro", "violento", "agresivo", "si me lo encuentro sola por la calle me da miedo", "no es fuerte", "piensa que los valores de los jóvenes de hoy en día no son fuertes", "se dedica a delinquir, a abrir coches", "hace lo que sea con tal de no integrarse en la sociedad".


Pandillero
Tardamos unos segundos en construir un prejuicio. En este anuncio publicitario queda patente que los estereotipos describen nuestra relación con otras personas, subrayando los aspectos que más nos distinguen a los unos de los otros. Cada persona que participa en este "experimento" describe a la que tiene enfrente de acuerdo a los rasgos que más les diferencian (edad, raza, condición social), de ahí que la mujer joven vea en la anciana solamente eso, una mujer de avanzada edad, que la joven profesional vea en el hombre de la imagen un vago que no hace nada productivo, y que el hombre mayor vea en el negro una persona que no puede ejercer un trabajo de prestigio social. El mecanismo de la comunicación que han realizado estas personas es, en primer lugar, el de asociar una imagen a un valor, luego, clasificar la persona y, después, predecir su comportamiento comunicativo.

Los estereotipos negativos son una enfermedad social

Nos podemos preguntar ¿por qué comunicamos así? La realidad es que los estereotipos se elaboran porque son generalizaciones que facilitan y simplifican la comunicación intercultural. Los estereotipos se aplican a personas que comparten atributos de cierta categoría, etnia, raza, procedencia geográfica, género, edad u orientación sexual, entre otros factores. El problema está en que los estereotipos orientan nuestra conducta, ya que nos hacen comportarnos con un grupo social de acuerdo con las ideas que se nos han transmitido a través de esa imagen.


Superando los prejuicios
EN CLASE DE ESPAÑOL
El desarrollo de la competencia intercultural implica que los aprendices de español LE o L2 tengan claves que les permitan relacionarse con hablantes nativos evitando los malentendidos y choques culturales. Este spot puede proporcionarnos una oportunidad valiosa para que los alumnos reflexionen en voz alta e intercambien ideas sobre los estereotipos y clichés vigentes e intenten superarlos gracias al visionado de cada escena y la participación activa en este "experimento": a lo largo del visionado, los alumnos, agrupados por parejas o grupos de tres, elaborarán una pequeña lista de apreciaciones de las tres personas que ven y, como en el anuncio, asistirán a la presentación personal de los protagonistas que les sorprenderán por su autenticidad.


jueves, 14 de agosto de 2014

Estereotipos y humor

Estereotipos nacionales: humor en tiempos de crisis

Los estereotipos son generalizaciones que facilitan y simplifican la comunicación intercultural. Pueden ser positivos y negativos, y se aplican a personas que comparten atributos de cierta categoría, etnia, raza, procedencia geográfica, género, edad y orientación sexual, entre muchos otros factores. Con frecuencia escuchamos "los españoles son...", "los franceses son...", "los ingleses son..." y el humor nos ayuda a situar en su justa medida esas apreciaciones que describen nuestra relación con personas de esos países. La película Ocho apellidos vascos (Emilio Martínez-Lázaro, 2014) está basada en una brillante explotación humorística de algunos de nuestros estereotipos nacionales, en esta comedia se ponen cara a cara personajes tan contrapuestos como exagerados que expresan de forma caricaturesca conflictos sociales que hasta hace poco tiempo tenían limitadas posibilidades de resolución. En tiempos de crisis, en los que las barreras geográficas poco importan para buscar oportunidades, esta comedia es a todas luces esperanzadora.