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martes, 23 de junio de 2015

Derribar los prejuicios

Cuenta atrás para construir la tolerancia

La publicidad lanza tópicos y estereotipos al mundo mediático como estrategia persuasiva. Los creativos de marketing son conscientes de que los mensajes que se elaboran sobre generalizaciones llegan a sectores sociales muy amplios. No obstante, en ocasiones la publicidad "salta al otro lado" y se posiciona de manera crítica para sensibilizar y enviar un mensaje positivo al mayor número de personas.


Animador o bailarín
En el spot de Coca-cola Derribemos los prejuicios, se expone el hecho de que las personas juzgamos "a primera vista" demasiado rápidamente a los demás, a partir de prejuicios y clichés que la mayoría de las veces son de signo negativo. El anuncio se plantea como un experimento en el cual tres personas juzgan a otras tres a partir de una imagen que observan detenidamente durante unos segundos. Cuando las personas que observan las fotos describen lo que ven, recurren a la caricaturización de la persona observada a partir de los rasgos que más les llaman la atención y más les distancian psicológicamente de ella.

Coser y bordar

¿Qué han pensado de ellos?: "dudo que trabaje", "pertenece a alguna banda de rock o punk", "es disc jokey", "gamberro", "violento", "agresivo", "si me lo encuentro sola por la calle me da miedo", "no es fuerte", "piensa que los valores de los jóvenes de hoy en día no son fuertes", "se dedica a delinquir, a abrir coches", "hace lo que sea con tal de no integrarse en la sociedad".


Pandillero
Tardamos unos segundos en construir un prejuicio. En este anuncio publicitario queda patente que los estereotipos describen nuestra relación con otras personas, subrayando los aspectos que más nos distinguen a los unos de los otros. Cada persona que participa en este "experimento" describe a la que tiene enfrente de acuerdo a los rasgos que más les diferencian (edad, raza, condición social), de ahí que la mujer joven vea en la anciana solamente eso, una mujer de avanzada edad, que la joven profesional vea en el hombre de la imagen un vago que no hace nada productivo, y que el hombre mayor vea en el negro una persona que no puede ejercer un trabajo de prestigio social. El mecanismo de la comunicación que han realizado estas personas es, en primer lugar, el de asociar una imagen a un valor, luego, clasificar la persona y, después, predecir su comportamiento comunicativo.

Los estereotipos negativos son una enfermedad social

Nos podemos preguntar ¿por qué comunicamos así? La realidad es que los estereotipos se elaboran porque son generalizaciones que facilitan y simplifican la comunicación intercultural. Los estereotipos se aplican a personas que comparten atributos de cierta categoría, etnia, raza, procedencia geográfica, género, edad u orientación sexual, entre otros factores. El problema está en que los estereotipos orientan nuestra conducta, ya que nos hacen comportarnos con un grupo social de acuerdo con las ideas que se nos han transmitido a través de esa imagen.


Superando los prejuicios
EN CLASE DE ESPAÑOL
El desarrollo de la competencia intercultural implica que los aprendices de español LE o L2 tengan claves que les permitan relacionarse con hablantes nativos evitando los malentendidos y choques culturales. Este spot puede proporcionarnos una oportunidad valiosa para que los alumnos reflexionen en voz alta e intercambien ideas sobre los estereotipos y clichés vigentes e intenten superarlos gracias al visionado de cada escena y la participación activa en este "experimento": a lo largo del visionado, los alumnos, agrupados por parejas o grupos de tres, elaborarán una pequeña lista de apreciaciones de las tres personas que ven y, como en el anuncio, asistirán a la presentación personal de los protagonistas que les sorprenderán por su autenticidad.


lunes, 22 de abril de 2013

Delitos y faltas

El segundo sexo, 
50 años después de Simone de Beauvoir 
No, no vamos a hablar aquí de la célebre película de Woody Allen, en la que los personajes se enfrentaban con culpabilidad a graves dilemas morales. Sin embargo, sí trataremos los conflictos que se desarrollan en la película Mataharis de Icíar Bollaín (2007), en la que tres detectives de una agencia privada investigan con éxito tres casos gracias a su intuición femenina. En esta película se entretejen varias historias en paralelo, el eje de todas ellas es el imperativo moral que nos impulsa a conocer, a necesitar saber, lo que la realidad esconde. Entre la verdad y la mentira, la vida de las tres protagonistas cambia al desvelarse informaciones hasta entonces secretas, tanto en sus investigaciones sobre algunos hechos delictivos como en una serie de faltas que sesgan sus vidas privadas. Como todo buen film, la tesis que se propone nos interesa a todos: no hay mayor engaño que el que se hace uno a sí mismo cuando no quiere enfrentarse cara a cara a los acontecimientos que le atenazan.

Moverse en el lado del delito, sin ver las propias faltas 
Y es que en Mataharis uno de los aspectos más interesantes es el del tipo de interacciones comunicativas que se establecen. En muchas escenas podemos descubrir que las protagonistas, nuestras tres detectives, responden a un patrón comunicativo común en nuestra cultura: se da prioridad a ser sincero frente a las mentiras sociales, enseguida se instalan la confianza y el tuteo incluso en una relación formal, los hablantes se hablan con proximidad, gesticulan mucho y con expresividad (rostro, manos, brazos) y los solapamientos en los turnos de palabra no cesan. En Mataharis constatamos que las situaciones comunicativas, entre españoles, tienden a ser simétricas y poco preocupadas por el conflicto.

En Mataharis se revela a una esposa que su marido tiene otra familia, en otra ciudad; se desenmascaran las estrategias de los propietarios de una empresa frente a las reivindicaciones de los trabajadores; se desvela la infidelidad de uno de los cónyuges de un matrimonio aparentemente estable... y vemos en las escenas que lo que más importa es el qué y no cómo nos enteramos de ello, aunque la manera en que nos dicen las cosas sea en exceso franca o directa. Bien es cierto que los hablantes reaccionan expresivamente, pero enseguida se reponen y restauran la comunicación. En una cultura con otro patrón comunicativo, más distante y preocupado por las convenciones sociales, esto sería imposible.

Nos preocupa mucho lo que nos hacen
y poco cómo nos lo dicen
EN CLASE DE ESPAÑOL
A partir del visionado de algunas escenas de Mataharis, se puede proponer la reflexión sobre los patrones comunicativos que están detrás de nuestras conversaciones. Para ello, hemos de realizar un ejercicio de autodescubrimiento de cómo es nuestro lenguaje verbal y no verbal. Podemos preguntarnos si al hablar solemos abordar los temas directamente o damos rodeos, si gesticulamos mucho o poco, cómo es el volumen de nuestra voz, cuál es el tono que empleamos, si respetamos los turnos de palabra o tendemos a solapar el discurso de nuestros interlocutores, si utilizamos el silencio o lo evitamos cuando estamos hablando con otra persona

En realidad, veremos que nuestro comportamiento comunicativo no es fruto del capricho o forma de ser individual, sino que responde a reglas no escritas sobre las formas de interacción que existen en cada cultura. Precisamente, más allá de las dificultades lingüísticas, es el desconocimiento de estos modelos comunicativos tácitos lo que puede ocasionarnos problemas al hablar con personas de otras culturas.
 [R. Ortí (2011), El descubrimiento de los patrones comunicativos a través del cine, http://practicaseneducacion.org]

Para ver el trailer de la película, haz CLICK aquí.