domingo, 8 de febrero de 2015

Una maestra rural: enseñar y la tristeza en filigrana

Soledad y juventud de una docente: golondrinas en el alma
Antes muchos maestros eran destinados a zonas rurales lejos de sus ciudades de origen cuando aprobaban su oposición, para la mayoría la ilusión de enseñar se veía empañada por la soledad que atravasaba su día a día en los pueblos. En el largometraje Obaba (Montxo Armendáriz, 2005) se cruzan las historias de una joven maestra y una estudiante que se dirige a un pueblo montañés para conocer y filmar las tradiciones y costumbres de sus habitantes. Allí, descubre que todos están atrapados, misteriosamente, en su pasado y sus recuerdos. Poco a poco, Lourdes se verá seducida por lo que no dicen las personas que viven en Obaba, por sus silencios, por lo que callan, y se irá adentrando con su cámara en los motivos que han ido dando razón a la existencia de las gentes del pueblo. Entre los secretos de Obaba está el extraño comportamiento de los lagartos, que no se escapan a la escrutadora e inteligente mirada de la estudiante.

Una estudiante que atrapa con su cámara lo que no ven los ojos
La película Obaba está basada en una obra del escritor vasco Bernardo Atxaga, Obabakoak, una bella reunión de relatos breves que hablan de un mundo mágico profundamente evocador. Esta atmósfera mítica y maravillosa se retoma en el largometraje de Montxo Armendáriz a través de sus personajes, que de forma individual van creando una tela de araña que envuelve al espectador en un universo de ensoñaciones entre las que destacamos las de la joven maestra (del cuento de Atxaga Post tenebras spero lucem). La maestra de Obaba se encuentra sola, lejos de su familia y su novio. Además, las miradas enjuiciadoras de los vecinos no dejan de provocar en su corazón una violencia que ella dará respuesta a través del tabú y un deseo prohibido.

E
Adaptarse a localidades foráneas, como reptiles
EN CLASE DE ESPAÑOL

Es muy interesante ver en Obaba la figura de la joven maestra que, lejos de su casa y su familia, deja su vocación en el camino al verse angustiada por la soledad del medio rural. En la mayoría de los países se da este fenómeno profesional, ya que es habitual que los pueblos se conviertan en el primer destino de los profesores que empiezan su carrera docente. No obstante, este reto de los primeros pasos de un profesor puede convertirse en un duro escollo si, además de las dificultades del trabajo del aula, no se supera la adaptación al lugar de destino. El profesor puede preguntar a sus alumnos si en su escuela había maestros de otras ciudades y si conocen anécdotas de cómo fue su adaptación a las localidades foráneas: ¿De dónde eran vuestros maestros? ¿Había maestros de fuera, de otras ciudades? ¿Sabéis cómo era su vida cuando no estaban en la escuela? ¿Tenían amigos, se divertían, cómo se distraían en su tiempo libre?