lunes, 13 de mayo de 2013

Cine quinqui

La otra cara de la transición:
la desigualdad y la exclusión social
Las aventuras de jóvenes delincuentes fueron el centro de atención del Cine quinqui (o cine kinki), que durante los años 70 y 80 en España mostró la otra cara de la transición. En aquella época, la inestabilidad política y la inseguridad ciudadana iban de la mano y el público de la televisión se acercaba a los líderes políticos en los informativos y programas como "Informe semanal", mientras que el cine nos presentaba en primer plano a excluidos de la sociedad como "El torete" o el "El vaquilla". El Cine quinqui fue desarrollado por directores como José Antonio de la Loma (Perros callejeros) y Eloy de la Iglesia (El Pico), a quienes debemos muchas escenas memorables e imprescindibles de nuestra historia social reciente.



Un estanco no lo tiene cualquiera, tampoco
una administración de lotería, son un seguro de vida
En la película La estanquera de Vallecas (Eloy de la Iglesia, 1987) se reúnen muchos de los elementos que caracterizaron el Cine quinqui español de los años 70 y 80: la delincuencia, la droga y la exclusión social en primera persona, a través del punto de vista de los delincuentes como protagonistas totales. Así, en La estanquera de Vallecas -que está basada en la obra teatral homónima de José Luis Alonso de Santos (1981)- se nos presenta una historia en la cual la delincuencia está al servicio de la crítica social: Leandro y Tocho, albañiles que se han quedado en paro, deciden atracar un estanco para dar de comer a sus familias con el botín. Leandro y Tocho toman como rehenes a la estanquera y su sobrina Ángeles, pero entre los cuatro surge una simpatía inesperada, ¿será por conciencia de clase, a pesar de la situación?

Pues nos estamos cayendo bien

En La estanquera de Vallecas se pone sobre el tapete un problema que todavía no se ha resuelto, el de la fractura social y falta de diálogo fluido entre las clases sociales y el poder (políticos, fuerzas de seguridad, élites financieras), ya que hoy en día las conquistas a través de las cuales había conseguido afianzarse en España la clase media se están cayendo ante nuestros ojos como un castillo de naipes. Es por ello que los personajes son cercanos y de plena actualidad, aunque el telón de fondo de las drogas duras, las persecuciones en coches Seat y las camisas desabrochadas a medio pecho hayan pasado a definir sólo esta época del siglo pasado, como la voz rasgada de Patxi Andión cuya canción es la banda sonora del film.

EN CLASE DE ESPAÑOL
¡Menudo Síndrome de Estocolmo!
La estanquera de Vallecas nos permite presentar en clase muchos ejemplos de un lenguaje coloquial que todavía está en uso: "la madera", "la pasma", "los picoletos" (policía), "rajarse" (arrepentirse), "cortarse un pelo"(quedarse parado), "ir al trullo" (a la cárcel), "pegar un palo" (robar), "el tajo", "el curro"(el trabajo), "un currela"(un trabajador). Muchas de estas palabras y expresiones, que proceden en su mayoría del caló (habla gitana), han pasado a nuestro lenguaje cotidiano.
También es interesante reflexionar en clase gracias a La estanquera de Vallecas sobre la evolución de la sociedad española, que después del franquismo conoció dos décadas de profundas transformaciones sociales en todos los ámbitos. La transición es un periodo bien conocido desde el punto de vista de la política o de expresiones artísticas populares como "la movida madrileña". No obstante, no podemos olvidar otros aspectos que, aunque nada lúdicos o alegres, no fueron menos visibles y conocidos por todos los españoles.
Son especialmente interesantes en clase las primeras escenas de La estanquera de Vallecas, el visionado de la llegada de Leandro y Tocho en metro a la plaza de Vallecas y su entrada en el estanco merecen la pena, para ver la película HAZ CLICK AQUÍ.