sábado, 17 de mayo de 2014

Escuchas indiscretas

Todos los días las mismas caras, ¿las mismas conversaciones?
Escuchar a una persona cuando habla con el móvil es algo indiscreto y, a la vez, muchas veces inevitable. En la actualidad hay casi tantos móviles como personas y son muchas las ocasiones en las cuales escuchamos conversaciones sin quererlo. Este es el argumento central del cortometraje La historia de siempre (2009, José Luis Montesinos), en un autobús municipal los pasajeros escuchan la conversación de un hombre maduro con su esposa. La paradoja es que los que escuchan están en un transporte público y la charla es privada. Esta transgresión -escuchar lo que no se dirige a nosotros- hace atractiva la situación, de ahí que este corto haya obtenido numerosos premios en los últimos años (más de 100 premios nacionales e internacionales) ya que pone en el punto de mira el triángulo de la comunicación.


Escuchar y reaccionar en silenciosos primeros planos
Es muy interesante el progresivo interés en la conversación que van tomando los pasajeros del autobús, ya que a lo largo del trayecto se van uniendo uno a uno a la escucha más allá de su edad o condición (hasta que, sin excepción, todos terminan atendiendo sin perder detalle la discusión del hombre con su mujer). Los argumentos y sentimientos del hombre que habla en voz alta con su móvil agitan y perturban a los viajeros, que difícilmente pueden esquivar emocionalmente las palabras que oyen.


Auditorio cautivado

Aquí está el punto de inflexión del cortometraje, dado que cuando todos están unidos en la escucha -cómplices, cautivados, comprometidos- no se dan cuenta que se han implicado en el monólogo del hombre como si fueran un solo auditorio -un público- y se han puesto psicológicamente de su parte. El victimismo del cual hace gala el orador es histriónico, ya que hay algo de ficticio en su falta de templanza al hablar. Es por ello que el desenlace es imprevisible y, al mismo tiempo, comprensible, ya que solamente los buenos actores saben captar la atención del público de esa manera tan soberbia. No hay móvil, no hay nadie al otro lado de la línea telefónica, todo ha sido un truco, un simulacro de un actor en paro que representa un papel de la vida cotidiana: un hombre abandonado por todos. Las puertas del autobús público que se cierran, son el telón de esta función.


Histrión

EN CLASE DE ESPAÑOL
Hablar bien, de forma eficaz, es importante. En el cortometraje La historia de siempre podemos comprobar hasta qué punto las personas que dominan la expresión oral pueden hacernos creer lo que deseen, hasta el punto de implicarnos en sus proyectos. Asimismo, en este cortometraje resulta plausible la forma en que vemos cómo la conversación y las reacciones de los pasajeros van evolucionando y progresando hasta implicarse mutuamente, creando un clímax que envuelve la atmósfera del espacio publico que se comparte -un autobús- como si fuera un teatro clásico en el que el público ve una tragedia griega. Puede ser una actividad interesante en clase de español la reconstrucción de la conversación entre el hombre y la mujer que -supuestamente- habla al otro lado del móvil imaginario: los estudiantes pueden escribir y representar un diálogo análogo añadiendo las partes que faltan.


Nous avons tous entendu des conversations des autres
PREMIOS
Sección Oficial del XVII Festival de Cine Latino de San Diego-EEUU, 2010
Sección Oficial del XXV Festival de Cine de Guadalajara-México, 2010
Mejor Cortometraje del IX Muestra Internacional de Cine de San Roque-Cádiz, 2010

Ce court-métrage raconte l'histoire d'un homme parlant au téléphone mobile dans un bus public et tous les passagers sont à l'écoute. Il s'agit d'une réflexion aiguë sur le pouvoir des mots, les frontières entre public et privé, et la complicité qui peut être établie entre les membres d'un auditoire. Dans l'ère du numérique, nous avons tous entendu les conversations d'autres involontairement et, inévitablement, nous avons réagi après des messages qui ne nous sont pas envoyés à nous.

This short film presents the story of a man talking on mobile phone in a public bus and all passengers are listening. It is a reflection on the power of words, the boundaries between public and private, and complicity that can be established between the members of an audience. In the digital age, we've all heard conversations of others and we have reacted involuntarily to the messages which are not sent to us.